

He estado súper ocupada, pues estamos participando en las Posadas, preparándonos para el Nacimiento del Niño Dios. Foto izquierda: Aquí ven a Sebas con Valeria haciendo de José y María. Foto derecha: Sebas y Alejandra. Claro, un par de días hemos tenido que sobornarlo para que participe, especialmente porque no hay muchos niños y al ser la primera vez que se hacen las Posadas en el residencial, mucha gente no sabe o no tienen tiempo para asistir.
Yo he decidido que hay que actuar y no estar ahí, viendo la procesión pasar y ya; así que gracias a Dios hemos tenido oportunidad de involucrarnos en esta actividad tan bonita, que nos pone en otro plano la época de Adviento, la espera en alegría. Nos pone a valorar qué es lo que realmente importa: la unión familiar (o fraterna), el compartir, el ser moderados, y no dejarse llevar por el brillo, el exceso (de comidas, de adornos, de compre-ahora-y-pague-después).
Algo más, dejemos de lado el orgullo, el creernos mejores que los demás, o que no cometemos errores, y acerquémonos a aquellos que hemos dejado de lado por "x" motivo; seamos más sensibles a la necesidad del otro.
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